¿Es correcta la sustitución de algunas formas del imperfecto de algunos verbos, tales como estábamos, íbamos por estábanos, íbanos? Existen algunas opiniones que hablan de la extraordinaria influencia portuguesa en el habla de la isla y que podrían proceder de allí.

La utilización del morfema -nos en lugar de -mos en algunos tiempos del verbo es un fenómeno que se ha registrado en el habla popular de algunas regiones de España, sobre todo del occidente peninsular y Canarias, y de Hispanoamérica. En el Corpus de Referencia del Español Actual, de la Real Academia Española, la mayoría de los usos de -nos por -mos, pertenecientes, en general, a contextos de baja formalidad en que el hablante y el oyente mantienen una conversación cara a cara, son venezolanos. No obstante, su distribución en el continente es más amplia. Ángel Rosemblat ya lo había descrito, en 1936, para México, Guatemala, Santo Domingo y Perú. Tomás Navarro Tomás, en El español en Puerto Rico (1948), registró el fenómeno en la isla, tanto en las formas del imperfecto de indicativo (íbanos, cantábanos), como en las de subjuntivo (fuéranos, compráranos). Otros testimonios indican que también está presente en Cuba y Paraguay.

En Canarias, su uso es muy frecuente en la isla de La Palma. También se ha registrado en algunas zonas de Tenerife.  

Entre las causas que explican el fenómeno, suele apuntarse el influjo analógico que ejercen las formas de imperativo en que el pronombre -nos aparece como enclítico (llévenos, díganos, háganos), que, como las del pretérito imperfecto, presentan una acentuación esdrújula.

En cuanto al criterio de corrección, la forma normativa para el morfema de primera persona del plural es -mos.

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