Un espacio concebido para la difusión de la literatura del Archipiélago, dirigido al público general y a los profesionales de la enseñanza. En la ficha de cada autor, realizada en tono divulgativo por conocidos especialistas, podrás acceder a sus datos esenciales: quiénes son, sus obras, su significación cultural y literaria, bibliografía, recursos multimedia y una selección de sus textos.

Agustín Espinosa

Por Ylenia Perera Perera

Agustín Espinosa, nacido en Puerto de la Cruz en 1897, es uno de los máximos exponentes de las vanguardias canarias y, en particular, de la estética surrealista. Desde la experimentación creacionista de Lancelot, 28º-7º hasta el escandaloso surrealismo de Crimen, el autor tinerfeño constituye una de las figuras más importantes en la literatura canaria del siglo XX. Su carrera académica y literaria, marcada por viajes constantes y por la amistad con escritores de reconocido prestigio nacional e internacional, se extiende desde los años veinte hasta la muerte del autor en 1939.

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Selección de textos

Del libro Lancelot 28º-7º

Lanzarote es la isla más oriental del archipiélago canario. Un pedazo —insularizado— de África. Una avanzada marroquí. Tiene la forma de un caballo marino en actitud de saltar un obstáculo: las patas delanteras encogidas aún bajo el vientre, preparándose la distensión que producirá el salto futuro; las patas traseras reciamente apoyadas sobre un paralelo. El caballo Lanzarote mira hacia África. Su cabeza la adelanta sobre el obstáculo azul que de la meta africana le separa. Cuando desaparezca la isla de Lanzarote, habrá que pensar, más que en fauce marina, en tragaldabas de África. Acicates de la hazaña: camello, palmera, cisterna.

La isla de Lanzarote está situada entre los 28º de latitud Norte y los 7º grados de longitud Oeste del Meridiano de San Fernando.

Isla potra.

Alzada: 74.000 metros.

Área adimental: 714 km2

Nombre de la infancia: Capraria.

Su producción mínima la acusa el centeno:1.350 kilogramos, según la estadística de 1913. Su producción máxima, la sal: 20.000 toneladas anuales. Signos áulicos.

Sobre esta isla, Agustín Espinosa ha escrito un libro: una guía integral. Su título, culto: Lancelot 28º-7º.


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I. Lancelot y Lanzarote

[…] La música que salve a un pueblo, a un astro o a una isla, no será nunca música de esta clase. Sino música integral. Sino la creación de una mitología. De un clima poético donde cada pedazo de pueblo, astro o isla, pueda sentarse a repasar heroicidades. Sino aquella literatura que imponga su módulo vivo sobre la tierra inédita. No ha sido de otro modo como el mundo ha visto, durante siglos, la India que creó Camoens; o la Grecia que fabricó Homero; o la Roma que hizo Virgilio; o la América que edificó Ercilla; o la España que inventaron nuestros romances viejos.

Una tierra sin tradición fuerte, sin atmósfera poética, sufre la amenaza de un difumino fatal. Es como esas palabras de significación anémica, insustanciales, que llevan en su equipaje pobre —e inexpresivo— las raíces de su desaparición.

Lo que yo he buscado realizar, sobre todo, ha sido esto: un mundo poético; una mitología conductora. Mi intento es el de crear un Lanzarote nuevo. Un Lanzarote inventado por mí. Siguiendo la tradición más ancha de la literatura universal. Por eso sustituyo un Lanzarote que hoy ya nada dice, que ha perdido su sentimiento efectivo, por Lancelot: héroe de la gran caballeresca bretona; caballero de intensa prosapia; admirable coleccionador de aventuras; huésped famoso del medievo; maestro de Amadís y de Don Quijote. […]


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ELOGIO DEL CAMELLO CON ARADO

Para ti —camello con arado, de Lanzarote— mi saludo específicamente militar. Para tus andares despaciosos de general retirado. Para tus gestos de incomprendido. Para tu gran sable de madera, sobre todo. Para ese gran sable arador que sabes arrastrar tan garbosamente sobre la tierra plana de Lanzarote como sobre las alfombras de una gran recepción consular. Con una gracia tan triste que únicamente Charlot podría llamarte su maestro.

¡Qué bello eres —camello de Lanzarote— entonces! Tú que, sin arado, eres el más feo de todos los animales. Porque eres feo y porque en ti se nota más la desnudez que en ningún otro. Yo recordaré siempre —camello con arado, de Lanzarote— la primera impresión de tu arante silueta de gran actor de la estepa. Yo recordaré siempre mi sonreír ante tu gran «film» para minorías. (Charlot —únicamente— me ha hecho sonreír de una igual manera.)

Si tú fueras a Nueva York —camello con arado, de Lanzarote— encontrarías el empresario para tus películas. Trabajarías con Pamplinas y con Mary Pickford, con Charles Chaplin y con Harold. Y tendrías tu público infantil que te aplaudiría sonoramente cuando ganaras batallas y tomaras castillos con tu gran sable de madera.

Para ti —camello con arado, de Lanzarote— mi saludo específicamente militar. Y mi saludo —también— de espectador regocijado de tu gran arte inédito. De tu arte incomprendido —camello para minorías: maestro de los actores del devenir.