Un espacio concebido para la difusión de la literatura del Archipiélago, dirigido al público general y a los profesionales de la enseñanza. En la ficha de cada autor, realizada en tono divulgativo por conocidos especialistas, podrás acceder a sus datos esenciales: quiénes son, sus obras, su significación cultural y literaria, bibliografía, recursos multimedia y una selección de sus textos.

Agustín Espinosa

Por Ylenia Perera Perera

Agustín Espinosa, nacido en Puerto de la Cruz en 1897, es uno de los máximos exponentes de las vanguardias canarias y, en particular, de la estética surrealista. Desde la experimentación creacionista de Lancelot, 28º-7º hasta el escandaloso surrealismo de Crimen, el autor tinerfeño constituye una de las figuras más importantes en la literatura canaria del siglo XX. Su carrera académica y literaria, marcada por viajes constantes y por la amistad con escritores de reconocido prestigio nacional e internacional, se extiende desde los años veinte hasta la muerte del autor en 1939.

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Selección de textos

Del libro Media hora jugando a los dados

[…] Quienes hayan llegado esta tarde hasta aquí en busca de realidades objetivas, de erudición catedrática, de palabras oficiales, de crítica de arte a la manera de un «Juan de la Encina» o de un Camilo Mauclair, han perdido lastimosamente su tiempo. […]

A quienes hayan venido en busca de lo que yo voy a darles, de sugerencias mágicas, de flamígero viento en torno a unas telas luminosas, de cuentos o sueños inventados junto al latir de unos apresurados paisajes o al clarear de unas buidas figuras humanas, a quienes a esto hayan venido no he de agradecerles demasiado su buen juicio, puesto que del seminal acierto van a ser ellos —y no yo— los recolectores. El chasco maleficia, por sí solo, a los chasqueados como beneficia, por sí solo, el acertijo a los adivinadores.

No he de pedir a estos comprensión, efecto natural de su feliz coincidencia, ni incomprensión a aquéllos: propio producto de su equivocación lamentosa.

Para todos, he comprado yo una caja de dados. He comprado, también, para todos, un cubilete, donde se geste cada sorpresa y madure. Vamos a jugar esta tarde un rato a los dados. Perdonad, señoras y señores, que sea yo solo el cubiletero y vosotros los que ganéis o perdáis.