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Jorge Rodríguez Padrón

Por Sabas Martín

Reconocido como uno de los ensayistas más relevantes de las letras hispanas, Jorge Rodríguez Padrón ha dedicado especial atención a las relaciones entre la poesía en español escrita a ambos lados del Atlántico. Asimismo, son fundamentales sus numerosas aproximaciones a la literatura canaria. Sus últimos trabajos críticos se orientan a determinar las claves de la memoria literaria europea.

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Miembro destacado de la Generación de Poesía Canaria Última, aunque en 1968 publicó el poemario Geografía e Historia, Jorge Rodríguez Padrón se dedica exclusivamente a la crítica literaria, incidiendo especialmente en la dilucidación de las complejas relaciones entre la poesía escrita en español a una y otra orilla del idioma. Ha sido uno de los precursores en ocuparse desde España de la producción poética hispanoamericana con trabajos decisivos sobre poetas como Octavio Paz o E.A. Wesphalen. Además de la atención particularizada a poetas concretos, ha elaborado diversas antologías y estudios críticos globales, entre los que cabe destacar Antología de poesía hispanoamericana 1915-1980, Del ocio sagrado. Algunos poetas hispanoamericanos, o El barco de la luna. Clave femenina de la poesía hispanoamericana.

Igualmente, resultan imprescindibles sus estudios teóricos acerca de la literatura canaria, tanto en lo que se refiere a poetas singulares –caso de Domingo Rivero, Luis Feria, José María Millares o Antidio Cabal, entre otros muchos-, como a diferentes movimientos y corrientes estéticas: desde el Barroco o el Modernismo a las vanguardias históricas o la más reciente literatura insular. A Rodríguez Padrón se debe además la sistematización crítica de la narrativa canaria surgida en los años 70 (Una aproximación a la nueva narrativa en Canarias), así como el ahondamiento en las claves de nuestra poesía contemporánea (Lectura de la poesía canaria contemporánea). Obra de referencia obligada, de carácter pionero en las letras insulares, es Primer ensayo para un diccionario de la literatura en Canarias.

Atento asimismo a desentrañar críticamente las múltiples implicaciones del hecho literario, la verdad de la escritura y las exigencias del lenguaje literario frente a la uniformidad del discurso común y gregario, Rodríguez Padrón ha reflexionado al respecto en volúmenes como La palabra dada, El discurso del cinismo y Oyendo lo que algunos dicen públicamente, propiciando en ocasiones sustanciosos debates e intensas polémicas por sus propuestas de revisar tópicos establecidos y cuestionar radicalmente la repetición hueca de lo sabido.

A todo ello se suma su proyecto de lectura destinado a desvelar determinadas claves de la literatura europea, cuya primera etapa es En la patria perdida, con el Romanticismo como motivo.

Pocos ensayistas como Jorge Rodríguez Padrón han sabido profundizar con tanta exigencia, independencia y atrevimiento en la literatura asumida como un hecho de vida, en lo que tiene de verdad y necesidad de quien escribe. Y lo ha hecho estableciendo relaciones, divergencias y confluencias; sistematizando desde la mirada crítica sus implicaciones históricas y sociales; confrontando el discurso del Poder y el decir de la cotidianeidad con el misterio de la palabra creadora. La suya -la palabra en que se arriesga y se entrega- ha abierto nuevas vías de re-interpretación de la historia y la contemporaneidad de la literatura española e hispanoamericana, y se constituye en elemento indispensable para el mejor conocimiento y entendimiento de las letras canarias y, con ello, de nuestra propia condición insular. Y pocos como él han asumido tan substancialmente la indagación en el lenguaje desde la misma escritura en que vive y lo vive. Así -especialmente en sus últimas entregas-, su discurso de vuelve sobre sí mismo, se interroga interrogándonos, se refleja en el espejo en blanco de lo escrito para establecer territorios de incertidumbres continuadas y poder, al cabo, vislumbrar la verdad que se oculta en lo más íntimo. Su obra es un diálogo permanente no solo con la palabra escrita sino, también, con la misma existencia que la justifica, o debiera hacerlo.