Un espacio concebido para la difusión de la literatura del Archipiélago, dirigido al público general y a los profesionales de la enseñanza. En la ficha de cada autor, realizada en tono divulgativo por conocidos especialistas, podrás acceder a sus datos esenciales: quiénes son, sus obras, su significación cultural y literaria, bibliografía, recursos multimedia y una selección de sus textos.

Manuel Verdugo

Por Ernesto Rodríguez Abad

Manuel Verdugo y Bartlett nació en Manila (Filipinas) en 1877. En 1908 fija su residencia en la ciudad de La Laguna (Tenerife), donde participa activamente de la vida artística y de las tertulias literarias. Allí vivirá hasta su fallecimiento el 17 de enero de 1951. Ha sido siempre catalogado como el miembro más destacado del grupo de poetas que representan el postromanticismo exaltado y el modernismo intimista de Tenerife.

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Selección de textos

De Estelas

A JULIANO “EL APÓSTATA”

Te creíste vencido, gran Juliano,

y fue sólo aparente la derrota;

lanzaste un germen con segura mano

al surco abierto por tu espada rota.


De sangre un mar, sobre el oculto grano

muchos siglos vertieron gota a gota;

hoy junto al sacro leño del cristiano

el laurel verde del Olimpo brota.


No, los dioses no han muerto todavía…

existirán mientras el hombre sienta

con íntimo temblor la Poesía.


Ante las viejas aras no estoy solo…

¡hay quien se postra y angustiado intenta

rezar a Cristo y adorar a Apolo!

 

EL LIBRO DE MI VIDA

Es un goce triste,

un placer amargo,

evocar las horas

de tiempos lejanos.


A veces, el alma

volviendo al pasado,

de mi propia vida

las hojas repaso:


Novela de un hombre,

poema prosaico,

tragedia risible,

sainete dramático…


Hay líneas borradas

por gotas de llanto;

hay otras que huellas

de besos guardaron…


Hay párrafos breves

de goces truncados;

de penas muy hondas,

capítulos largos.


Con angustia miro

las hojas en blanco,

las hojas que esperan…

Correrán los años,


y si llego a viejo,

diré suspirando

al cerrar la historia

con gesto cansado:


Mis horas felices,

los mejores ratos,

en los que he vivido,

los pasé soñando…

 

EN VOZ BAJA

Adivino el origen

de tu pesar secreto;

la causa de este hastío,

como tus ojos, negro.


Te lo diré en voz baja:

es el remordimiento…

Los espíritus fuertes

lo disfrazan de tedio.